¿Vacaciones solo para ricos? El futuro que nos espera si eliminamos las viviendas turísticas

15 julio 2025
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En los últimos años, hemos asistido a un ataque frontal por parte de muchos gobiernos y administraciones contra las viviendas de uso turístico. A las crecientes restricciones municipales se suma ahora una nueva amenaza: las comunidades de vecinos podrán prohibir el uso turístico en sus edificios, amparadas por cambios legislativos que dejan a miles de propietarios indefensos ante decisiones arbitrarias.

Se está promoviendo una narrativa simplista en la que los pisos turísticos son los culpables de todos los males del mercado inmobiliario. Sin embargo, esta versión omite una realidad incómoda: los precios del alquiler llevan décadas subiendo en ciudades donde ni siquiera existen viviendas turísticas, y la falta de políticas de vivienda pública y de construcción es una causa mucho más profunda y real de esta crisis.

Lo preocupante no es solo la persecución al pequeño propietario o al emprendedor del turismo. Lo preocupante es el modelo de vacaciones que nos quieren imponer. Si eliminamos las viviendas turísticas, la única alternativa será volver al monopolio de los hoteles. ¿Qué significa esto? Que viajar será más caro, menos flexible y mucho más difícil para familias, grupos de amigos y personas con presupuestos ajustados. Porque seamos claros: un apartamento turístico ofrece más espacio, cocina, privacidad y mejor precio para grupos grandes.

Si solo sobreviven los hoteles, la ley de la oferta y la demanda hará su trabajo: menos oferta de alojamiento significa precios más altos, y eso deja fuera del mapa a quienes más han disfrutado de este modelo turístico accesible y democrático. ¿Queremos volver a un turismo de élites? ¿A unas vacaciones solo al alcance de unos pocos?

Las viviendas turísticas han permitido que millones de personas puedan viajar y conocer mundo sin arruinarse. Acabar con ellas no solucionará la crisis de la vivienda, pero sí limitará el derecho a viajar de gran parte de la población. Y eso, en una sociedad que presume de igualdad, debería hacernos reflexionar.

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